Despedida del IFISC

Llevo un mes reposando esta entrada para escribirla de la mejor manera. La primera intentona fue en tono triste, no me gustó y decidí dejarlo para cuando lo viese con más perspectiva. Desde que empezó el año ya no estoy en mi habitual puesto de trabajo en el IFISC (Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos), un nombre muy largo para un instituto de investigación en física situado en la UIB (Universitat de les Illes Balears) y a medias con el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas). 

Es un buen sitio para trabajar, con gente joven preparando su doctorado, muchos post-doctorales internacionales y grandes científicos titulares de nivel reconocido mundialmente. Entré allí recién acabada la carrera, tanto, que tan sólo a los cuatro días de tener el título empecé. En total estuve por más de tres años y os debo reconocer que se me pasaron volando. No causé baja ni un día en todo ese tiempo, así que seguro me trataron bien. Mis tareas allí eran de lo más variopintas, desde la creación de múltiples páginas web (mi tarea principal), pasando por el control de los sistemas de computación que se utilizan para cálculo, administración de servidores o enredar con cámaras y micrófonos para crear un sistema de grabación de seminarios. Todo ello desde la libertad que nos dejaban para escoger soluciones y dentro de entornos de software libre (GNU/Linux).

Aprendí mucho. Ahora veo que hubiese aprendido más de algo concreto si hubiera entrado en otro tipo de empresa, pero nunca hubiese visto tantos sistemas y trabajado con Linux a diario como era mi intención. En programación me costó empezar a hacer las cosas medio bien, pues no tuve nadie que me enseñase, heredé código malo y malas formas de por sí. Dejo atrás las rutinas adquiridas de mucho tiempo, la merienda y la comida ya no son a la misma hora siempre, ni en el mismo sitio, ni con la misma gente.

La gente es lo que más echo de menos, he hecho grandes amigos y sigo en contacto con muchos, pero sin las conversaciones diarias se hace todo diferente. Hay muchos a los que me gustaría nombrar directamente y no lo voy a hacer para no aburriros ni dejarme a nadie importante en el tintero. Mi último día en la oficina fue triste, con todo el mundo en casa de vacaciones por las fiestas me despedí haciendo una foto a la puerta del laboratorio y recogiendo mis cosas más solo que la una.

Lo que no me esperaba nunca, es que al volver de fiestas maquinasen todos contra mí, para prepararme una cena de despedida y además sorpresa. Les doy la razón en que dejaron un montón de pistas pero debo confesar que me la tragué entera y no la vi venir.

Se atrevieron a hacerme un regalo, una ecoesfera, algo que vimos un día en una web de gadgets frikis y que consiste en una bola de cristal totalmente cerrada, con un ecosistema entero dentro. Agua, aire, algas que transforman CO2 en oxígeno mediante luz, bacterias que se alimentan de las algas y dos pequeños camarones que pululan comiendo bacterias. Presumo desde entonces de tener como mascotas a dos gambas y poco trabajo que me dan. Incluso parece ser que hasta están criando dentro de la esfera.

Desde aquí les quiero dar las GRACIAS POR TODO a toda la gente del IFISC por los buenos ratos que hemos pasado juntos, espero que os vaya bien a todos y que dentro de un tiempo pueda venir de visita para que compartamos los logros obtenidos. Para cualquier cosa creo que  ya sabéis donde encontrarme. Se que me vais a echar menos también, sobretodo por las ensaimadas que os traía de vez en cuando.

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